“Me puse a tejer”

El diario matutino y ¿gratuito? de hoy citaba la oración que titula este escrito. Se refería a una mujer de 98 años que fue rescatada en L’Aquila, Italia, tras el inesperado terremoto que sigue sumando víctimas fatales, heridos y preguntas sin respuestas.

Más allá de la noticia o la “nota de color”, la declaración de esta anciana que lejos de sentir pánico o pedir ayuda de manera desesperada, se puso tranquilamente a tejer, hizo que mi mente juegue con destinos de reflexiones peligrosas. ¿Fue un milagro o un error ese encuentro fantástico? ¿Qué habrá sentido esa mujer cuando un grupo de hombres interrumpió su bella tarea para decirle que todo había terminado y que le estaban salvando la vida? ¿Acaso ella habrá sentido que la muerte era segura, la paz la invadió de repente y le estaba tejiendo un recuerdo a sus nietos, feliz, con una sonrisa en los labios?

Nunca podremos saberlo, así como tampoco tenemos certeza de que esa historia sea completamente verídica. Pero lo que genera es real, la macabra sensación de quiebre de un fin que debía, tal vez, presentarse de gala ante esa mujer con tantas arrugas como crónicas sobre sus espaldas se queda a tomar un mate conmigo, mirándome fijo, como acusándome por no alegrarme por el repentino destello de días que se le agregan.

“Me puse a tejer”, dijo la abuela. Creo que la decepción le ganó la apuesta al escuchar las voces, pero si pienso un poquito mejor, supongo que habrá celebrado para que los rescatistas se pongan contentos y la bufanda que era de un adiós anunciado se convierta en un agradecimiento divino.

Al fin y al cabo, la sabiduría no es cosa de letras sino de tiempos, de aprendizajes, de muertes que se repiten una y otra vez, hasta que se concretan cuando el protagonista está preparado para vivirla.

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12 comentarios so far »

  1. 1

    Lore said,

    Me encanta todo lo que venis creando!
    Love u!

  2. 2

    cele said,

    Muy lindo Loca, Segui!!!Te quiero!!!

  3. 3

    Silvia said,

    También me impactó la historia de esta mujer centenaria, tejiendo mansamente en su casa devenida cueva o útero… esperando… la vida? la muerte?
    Sería consciente de dónde estaba, cuánto tiempo había pasado?
    Estaría agradecida de que la vida, después de 98 primaveras le haya deparado esta aventura, en un tiempo donde quizás sólo esperaba la sorpresa de dar un paso al más allá?
    Difícil saberlo, pero qué lindo leerte y volver a pensar en todo esto….
    Sostené tu sue;o querida amiga, que día a día vas dando enormes pasos para que todo esto se vuelva cada vez más y más real.

  4. 4

    GabyLu said,

    me emocionó la noticia, el texto.. si no es verdad no me cuentes, yo prefiero creer que así fue y aprender de la experiencia y “sentarme a tejer” mientras me vienen a rescatar. :O)

  5. 5

    Daniel said,

    ¡Excelente!

  6. 6

    joaquin said,

    ¿Acaso no nos encontramos todos en esa situación? Sabiendo que no hay nada que pueda hacernos burlar el destino y solo nos resta esperar? No en la pasividad, jamás adormecidos… pero esperando. Esperando al ser querido, que siempre llega, a veces tarda pero llega, esperando un nuevo comienzo y su promesa de éxito, esperando salvarnos o ser salvados y no atragantarnos con un perdón cuando es preciso decirlo… vivo mi vida tejiendo, añadiendo hobillos cada día… mil historias, cientos de sueños a este manto al que llamo vida.

    P.d.: nuevamente te felicito. tenés la habilidad de probocar, o hacer surgir cosas en la gente, y eso es envidiable. es muy bueno.

  7. 7

    joaquin said,

    perdon por lo de “probocar” quiise decir PROVOCAR.
    pero bueno, se entendió. espero.

  8. 8

    Romi said,

    Me pongo a hacer cuentas…Esa mujer, con sus 98 años, aunque niña, vivió el terremoto de 1915. Aquel que mi bisabuela contaba (ya acá en la Argentina) como algo realmente impactante, y si no me equivoco, el unico importante antes de el del 2009…
    Cuando fui a Italia, mi viaje fue mas que nada pasear por los pueblos cercanos a L’Aquila. La ciudad, es como cualquier otra, pero en los pueblos que la rodean es distinto…casi todos los que viven allí, son gente apacible, anciana…pero muy pocos tienen mas de 90 años (y esperan vivir más de eso). Esta anciana sería alguien realmente longevo allí.
    De algun modo, mi familia un par de veces se preguntó si el terremoto volveria a pasar. Y sucedio. Y quizas esta anciana pensó que esta vez era la vencida, que si sobrevivía sería por el designio divino, pero si no era el caso, era el momento de partir. Apenas tengo 22 años, pero a veces oigo decir que la gente muy anciana suele sentirse en ocasiones ya cansada de haber vivido tanto…

    Me encantó la nota del blog. Da mucho para pensar 🙂 Un besote!

  9. 9

    gustavo said,

    Hola Emilce , muchas gracias por el texto , no se si decir que me conmovio pero aun no se que del mismo , tal vez algun recuerdo o algo que sabia y no lo recuerdo ahora
    Saludos
    Gustavo

  10. 10

    susana said,

    Emilce, me parece muy bello este relato y como siempre para reflexionar y seguir pensando…y por supuesto aprendiendo. Besitos

  11. 11

    david said,

    muy bonito, gracias


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