Había una vez un muro

En tierras no muy lejanas, existía un hombre que intentaba dar solución a los problemas de la seguridad del reino con varias alternativas. Después de consultar con asesores, pagos por el pueblo, llegó a la conclusión de que hacer una muralla era la única y mejor manera de defenderse de los pobres y excluidos de la comarca.

Esta historia podría ser perfectamente el comienzo de un cuento épico o una novela de guerreros, sin embargo se ancla en nuestros días, en la provincia de Buenos Aires y tiene como protagonista a un intendente municipal: el Sr. Posse, ideólogo de la construcción del muro entre San Isidro y San Fernando.

La noticia parece ridícula y quizás, lo primero que viene a la mente es Berlín, la caída de un símbolo de división y muerte por causas muy diferentes pero con las mismas consecuencias: la violencia y el testimonio de lo más sencillo y lo menos pensado como solución a problemas de base estructurales y más complejos que el levantamiento de una pared.

¿Qué estaría pensando este señor a la hora de proponerlo desde el poder? ¿Acaso por no ver las cosas dejan de existir? ¿Los muros son infinitos para nunca atravesarlos? ¿Cuántos metros de concreto se necesitan para detener tantos años de olvido y abandono?

Me pregunto qué pasaría si tuviéramos que cerrarle el paso a todo lo que nos da miedo, a todo lo que no queremos enfrentar, a todo lo que nos parece imposible remediar. Me pregunto en cuántas partes nos tendríamos que romper para evitar sentir el dolor, la bronca, la culpa de saber que cometimos errores, que traicionamos, que lastimamos todos a alguien, alguna vez.

Más allá de la conciencia social y de las diferentes opiniones sobre la inclusión de aquellos que no tienen posibilidades en un sistema corrupto, con armas como educación, salud y trabajo como herramientas, no puedo evitar preguntarme qué piensan aquellos que defienden la idea de un muro para no ser robados o asesinados.

La violencia genera violencia y la separación territorial no hará más que generar peores condiciones, incluso, si ese es el único interés de aquellos que quieren vivir en paz. Sólo el amor y la tolerancia salvarán al mundo de quebrarse a sí mismo, sólo el entendimiento y los planes certeros y a largo plazo lograrán transformar la sociedad empobrecida en algo mejor.

El clientelismo político, los grandes capitales, actos como los que se proponen desde el gobierno de San Isidro lo único que hacen es hacernos perder el tiempo, tesoro infinito, para poder realizar lo que verdaderamente puede ayudar a cambiar las cosas: el consenso, el diálogo, las oportunidades, las posibilidades y el castigo por igual a los delincuentes de guante blanco.

¿La justicia es ciega? ¿Cuántos muros deberían construirse alrededor de los hombres ricos que han vaciado las arcas del Estado, principal generador de ingresos y construcción de país, para que todo sea justo e igual?

Es cierto que hay problemas y es cierto que hay inseguridad y no es una sensación. Pero también es cierto que lo que puede llevarnos a una solución no puede ni debe ser una barbarie mayor al que ya tenemos.

¿Y si antes de actuar, pensamos un poco y más allá? Ojalá entre todos, podamos desde nuestro lugar, ayudar a que ningún muro se interponga ante la paz y aprendamos que quizás, alguna vez, nos toque estar del otro lado. Vale la pena saber que buenos y malos siempre existieron y no reconocen clases sociales.

Y no hay muralla posible que evite que veamos eso, sólo nuestro propio egoísmo y nuestra propia ignorancia.

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2 comentarios so far »

  1. 1

    Betina said,

    Me has dejado sin palabras. Pensar que un muro es la solución a que? a la ijusticia social? a los cientos de personas que durante la dictadura robaron al Estado, a nosotros, y luego se estatizo una deuda que era privada? Acaso no son tan o más delincuentes, de lo que puede ser una persona desesperada, porque no tiene que comer, no tiene trabajo. ? Esto me recuerda siempre que a quien robó una gallina para alimentarse lo encarcelaron, pero al político o persona con traje y corbata, que robó millones, está suelto en la calle, disfrutando de su trapicheos.
    Solo con ek diálogo (como se define, no monólogos demagógicos) se pueden cambiar las cosas, obvio, siempre para mejor. Y es exacto, si a la violencia le responden con más violencia, ésto se convierte en un espiral infernal de odio, sin saber cuando terminará, pero que si existe un final, será terrible.

    La humanidad tiene cierta particularidad, en general, creo yo. Olvida el pasado. Y no soy de las personas que pienses que se debe torturar con la idea de estar llorando sobre lo que pasó. Pero he deducido, que el hombre es el único animal sin instinto de supervivencia. cuando mencionas Berlín, ahora, el Muro, esa construcción que separó a la humanidad y que tanta gente murió por el único motivo de querer elegir, se ha convertido en un punto de atracción turística. Es incomprensible. Te venden postales, bolsos, recuerdos para llevar a casa. El Checkpoint Charlie , que está ubicado en un lugar donde no era (para quien no lo sepa era un punto donde se abría el paso a la zona de control estadounidense con la soviética) Ahora la gente se saca fotos con el actor que se disfraza de aliado, y está ahi, haciendo de marioneta. En el museo puedes comprar lo que quieras, tazas, camietas etc.etc. Un parque de atracciones con recuerdos incluídos.
    Que un político proponga contruir un muro, se entiende (lamentablemente, porque no tienen nada en la cabeza, y así como los políticos de verdad, emocionaban con sus exposiciones en el congreso) éstos solo los estimula el dinero (y viviendo en España, aseguro que Argentina es un chiiste) Lo peor es que hay ciudadanos que lo apoyan. Eso es lo más terrible. Una sociedad egoista en extremo. Lo que es mío es mio, y que nadie me lo tque. o “bueno, hay 4 millones de parados, pero yo me voy de vacaciones para semana santa”. No piensas que quizas seas tu la próxima persona que no tenga trabajo.

    Bueno el tema es tan amplio y me duele tanto la falta de sensibilidad de la gente que quisiera no ser persona. Acaso los animales no nos demuestran como ser solidarios. Que piensan hacer, poner a todos las personas que no tienen para comer, o no tienen trabajo en un lugar del que no puedan salir. Recuerdan el Panóptico de Benthain? encerrarlos para controlarlos y evitar que la sociedad, las personas correctas, los ciudadanos (y se les embuchan sus bocas al decirlo!!!) no sean vícitmas de la barbarie. Samiento, Ortega y Gasset estarian contentos, sus ideas se llevan a la práctica. Deseo que haya más personas que vean salir el sol sin nada que les impida mirar el horizonte, que vean un amanecer en sus pantallas de movie cinema que se han comprado y que tanto custodian, por miedo a que se las roben. Acaso no es más bello, verlo de verdad? acaso no es más sensible que no haya fronteras? acaso no es más humilde, extender la mano al que lo necesita. Acaso, acaso, acaso, no todo puede ser mas bello si lo pensamos desde la paz y la armonia de la convivencia?

  2. 2

    GabyLu said,

    excelente! aplausos!!
    me indignó el muro… todavía no puedo creer cómo llegó a eso.. qué hay detrás?
    excelente como escribís, en este caso, lo que yo sentí, lo que yo pensé… y seguramente tantos otros.
    gracias! :O) je
    besos emi!


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