Sobre Maya y su compañía

Ella me mira desde la tapa de la impresora, más gris y más blanca que otros días, con sus patas de conejo y esos redondelitos rosas que tanto me enamoran. Gira su cabecita, cierra sus ojitos de a poco, esos que antes tenían conjuntivitis, y acomoda la cabecita más tierna del universo sobre sus manitos estiradas, que parecen estar cruzadas por un duende travieso.

Maya todavía no cumplió los seis meses y ya se ha llevado los 29 años de mi vida. Y no es por ser drástica o por ser exagerada, pero quizás lo que intente decir con esto, es que atrapó la esencia de tiempo pasado, presente y futuro, y me la arroja cada día como una pelota invisible para que recuerde cuánto yo la quería a ella. Y cómo la estaba esperando. Y en ese símbolo, atraer todo lo demás que parece haber venido con su caminar gatuno y su histeria nocturna por dormir tanto de día.

Una vez, cuando leía una de las incontables y bellas cartas de Cortázar, recuerdo haber sentido un erizo en la piel al leer un párrafo que citaba la compañía de sus felinos al momento de enfrentar la máquina de escribir. Entonces, mientras charlaba con una amiga y vaya a saber porqué circunstancia, vino eso a mi mente y no pude evitar recibir una ola de diapositivas antiguas, emociones guardadas en un rincón, retratadas seguramente en un beso, una espera a la salida de un teatro, ese olor a páginas viejas de los libros, la primera vez que escribí una narración en la escuela primaria.

¿Acaso ella es una señal de que todo eso está pasando? La casa y las raíces de los árboles, los textos que los anónimos leen sin compromiso de afecto constante, la independencia del amor por sobre la literatura, las ganas permanentes de abrir un puente hasta vos, y vos y vos y ponerle vocales, consonantes, puntos y comas a lo que me ocurre y acontece.

Maya despierta ahora, sí, justo ahora, pero se queda de perfil. Estira una de sus manos que antes tenía cruzada, y puedo ver el reflejo de su naricita en el plástico tornasolado de la impresora. Las orejitas están paradas, como si escuchara el teclado y lo convirtiera en una canción de cuna para gatitas felices.

Porque a Maya la abandonaron un día y la dejaron en una vidriera. Tras una pequeña jaulita, un domingo de lluvia, sus ojitos verdes nos llamaron la atención. Y ni que decir cuando al mirarnos, extendió esa misma manito que ahora veo a pocos metros de la mía, y casi como acariciando el momento, nos pidió ayuda para salir de la soledad y la tristeza de haber sido arrojada a la nada.

Entonces, yo creo que ella es un poquito feliz todos los días, le toco este órgano sin notas musicales y la dejo ser, compañera, alma animal de las más fieles que existen, testigo y protagonista de noches de insomnio, ladrona de almohadas y telépata de dolores que cuando aparecen en mi cuerpo, toda ella se posa en esa parte como para hacerlos desaparecer en apenas un ronroneo.

Maya en la impresora

Maya en la impresora

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4 comentarios so far »

  1. 1

    Sol said,

    Qué lindo!, los gatos son el reflejo claro de las almas. Para mi son mi espejo, mi luz.

    Hace poco se perdieron dos de mis gatas, se fuero a pasear como todos los días y nunca volvieron el dolor todavía es extraño, punzante, las busco en cada rincón de mi casa. Hoy las lloro junto los ojos de los gatos (sus hijos) que están aquí.

    Gracias Emi por este relato, muy lindo.

  2. 2

    vero said,

    Qué lindo, Emi.
    Tengo mil cosas para decir del tema gatos, es uno de mis favoritos. Leia y me acordaba de esto que escribió Borges:
    A un gato

    No son más silenciosos los espejos
    ni más furtiva el alba aventurera;
    eres, bajo la luna, esa pantera
    que nos es dado divisar de lejos.
    Por obra indescifrable de un decreto
    divino, te buscamos vanamente;
    más remoto que el Ganges y el poniente,
    tuya es la soledad, tuyo el secreto.
    Tu lomo condesciende a la morosa
    caricia de mi mano. Has admitido,
    desde esa eternidad que ya es olvido,
    el amor de la mano recelosa.
    En otro tiempo estás. Eres el dueño
    de un ámbito cerrado como un sueño.

    Y Maya era para vos y te estaba esperando a vos, sin dudas! Ya te contaré mi historia, parecida, con Rory.
    Besotes, linda!

  3. 3

    Fábio said,

    Hola Emi. ¿Te escrivo en castellaño?
    Creo que con algunos errores.
    Le felicito por el Blog y por mantenermos contacto despues de tanto tiempo.
    A ver cuando vendras nos visitar. Por ahora estamos en Londres.
    Un grande beso de nosotros.
    Fábio e Gisele

  4. 4

    gaby said,

    sí sí, muy linda maya, sí. pero no me contestaste… al lado de lumi no tiene nada que hacer, o si? :p

    hermoso texto, que me llega sin escalas por este amor compartido. esos pequeños y misteriosos seres que tanta alegría nos dan y tan a su manera!

    besote, y me sumo a la lista de tus lectores!
    gaby


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