Preguntas sin respuesta

Días que no tienen razones, jornadas que no tienen calma más que la que habita en una esquina deshabitada, tiempos de extrañas preguntas sin respuestas. Ni siquiera buscadas.

Hoy reflexioné sobre infinitas variantes, me subí a un tobogán imaginario y le robé una brisa a la primavera que no existe, pero que está camuflada en un otoño mentiroso que no aparece y tampoco trae a su amiga la lluvia para dar testimonio de su paso por el calendario estacional del año. Hoy me adelanté a pensar y me dejé sentir, me dediqué a estar en el útero materno que me construí en el sillón de casa y me quedé ahí, soñando que me metía de vuelta en la panza de mamá y me moría en el intento.

Las preguntas sin respuesta me dejan así, buscando los extremos. No entiendo de puentes entre fases cuando se trata de un laberinto interno. El estar donde quiero estar se volvió tan pragmático que asusta un poco, trasciende lo que había imaginado, quizás asusta el no poder ir un poco más allá, saber que se podía y no haber siquiera, dado la primera señal de que uno quería que todo siguiera por ese transitar. ¿Por ese palpitar?

La energía me la dan los dedos en el teclado que es la pluma que me invento. Estoy conectada a un filtro infinito de borradores que pasan en concreto por esta hoja de papel convertida en millones de números transformados y catalogados y aún no puedo entenderlo. Sin embargo, ejerzo el poder que me da la palabra, no me importa dejar una huella, sólo la uso tal como para andar en bicicleta o montarme en un arco iris distinto al que no puedo mirar por mi ventana.

¿Hay necesidad de responderlo todo? ¿Por qué insistimos en buscarle motivos a las cosas? ¿Existen tales las razones? ¿Por qué el mundo no puede tolerar que uno sea uno distinto todos los días? ¿Qué pasaría si funcionara en nosotros una gran fábrica de máscaras para decir la verdad, en lugar de acomodar los fundamentos y sentimientos a nuestro antojo? ¿Hicimos hoy algo que nos hiciera verdaderamente felices? ¿Sabemos cuál es la pregunta sin respuesta que nos queremos responder, o acaso inventamos una maraña de inquietudes para no aburrirnos, para ser más leales al mundo alrededor, para no transformar el libre albedrío en lo que pensamos realmente de la libertad?

Una imagen robada del subte

Una imagen robada del subte

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5 comentarios so far »

  1. 1

    Paula said,

    Emi! Qué lindo!!
    Comos siempre… para disfrutar de punta a punta y, en mi situación de búsqueda, ¡sumamente inspirador!
    Leo Schedel y me dan ganas de escribir!! 😀

  2. 2

    Gabylu said,

    Emiii
    unos días que no te leo y te cambió la cara…
    el texto es fuerte, hace reflexionar… y moviliza… pero espero que estés bien de ánimo.

    ¿cómo te quedaste vos después de escribir?
    besos LINDA!!!
    aca estoy de nuevo siguiendote… adelante nena!! :O)

  3. 3

    Hola, Emilce…
    Cómo nos vas llevando, a través de este texto, por ese laberinto interno que finalmente desemboca en preguntas que todos nos hacemos…
    La pregunta que destaco es: “¿Hicimos hoy algo que nos hiciera verdaderamente felices?”… y trato de hacerlo… Aprender y ser feliz son cosas que nadie puede hacer por uno… Así que ¡Adelante!
    Besos y hasta pronto.
    Ro

  4. 4

    Lulet said,

    Muy bueno el Blog.

    Salud!

  5. 5

    Sergio said,

    “¿Hicimos hoy algo que nos hiciera realmente felices?”. Brillante, me encantó!


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