Archive for julio, 2009

Mi hermano, su cumpleaños y yo

Hoy Damián cumple 25 años. Escribo esta oración y no lo puedo creer.
El primer encuentro que recuerdo con él fue el día en que nació. Mamá no estaba bien, tal como pasó conmigo, y tengo la imagen de sus ojos cansados y dilatados por un esfuerzo necesario. Al lado había una cuna transparente y dentro de ella, un pequeño ser del que apenas puedo registrar su forma. Lo llamativo de todo esto es que “veo” claramente un paquete marrón al lado de esa minúscula criatura y eso me abre las puertas a su contenido: una radio amarilla de juguete, tipo llamador, con la cara de un gatito impresa en una etiqueta. La antena era de plástico, roja. Sé que no lo compré yo, pero también sé que ese era mi presente para mi hermano.
Yo lo pedía, en todas las fiestas familiares reclamaba un nene para jugar y les solicitaba a mis papas un nuevo integrante para mi baúl de juegos. La cosa es que cuando llegó, dicen, lo quería devolver. Preguntaba a esa misma, gente testigo de mi deseo, si no se lo querían quedar, que “era buenito”.
Damián es seguramente, el gran amor de mi vida. Sólo el hecho de preguntármelo me hace afirmar esa idea. Un tipo íntegro, maravilloso, que dentro de su mundo hace un parque de diversiones a veces peligroso, pero al que siempre invita a pasar un buen rato. Hemos peleado, nos hemos dicho las peores cosas y las mejores, nos hemos matado a golpes cuando éramos niños y hemos compartido vasos de cervezas interminables en charlas que amo tener con él y sólo con él.
Hace poco estuve enferma y vino a casa a cocinarme, pero en realidad, no era la primera vez que lo hacía. Cuando éramos adolescentes, él siempre me hacía huevos fritos y patitas de pollo. No se quejaba nunca por eso. Sus amigos fueron enanos que cuidé en encuentros y fiestas en las que nos fuimos pareciendo cada día más. Compartimos recitales, dolores inmensos y la separación más dura del mundo. Pero estábamos juntos y yo tenía un palacio cuando estaba con él.
Damián siempre supo antes que yo, qué era lo que iba a pasar con mi vida. Me lo anunció todo y sin embargo, me dejó hacer, tropezarme, partirme en mil pedazos y estuvo ahí para recogerme en pedacitos y rearmarme como los puzzles que construíamos de chiquitos. Jamás pude olvidar cómo discutíamos en las propagandas de “Los Pitufos” por los juguetes y productos que nos repartíamos por turnos, como si de verdad fuera a llegar un camión a “El Tordo” a traernos todas esas ganancias.
El peor momento de mi vida también tiene que ver con él. Fue cuando papá me avisó que había estado en Cromañon, que estaba bien, que no me preocupara, y que ya lo podía ver en casa de mamá. Salí desesperada y corriendo como una loca. Sólo podía pensar en tocarlo, en abrazarlo, en meterlo en una burbuja azul para que no sienta nada. Ni amor, ni furia, ni pensamiento alguno. Cuando lo miré, se me partió el corazón y tuve que rearmarlo en un segundo porque me tocaba sostenerlo.
Damián hoy cumple 25 años y yo no lo puedo creer. Tampoco puedo creer cómo se puede amar tanto a una persona. Agradezco a su inmenso universo que tanto me da, a su alma noble, a su persona divertida y maravillosa que me ilumina cada día, estando tan cerca que parece que el tiempo no hubiera pasado.
Sé que vendrán más cataclismos y felicidades. No me importa de qué se trate si sé que el estará ahí conmigo, mi hermano de sangre, mi hermano que elegiría una y otra vez para vivir exactamente las mismas cosas que vivimos.

Damián y yo

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Una ola en el sueño

Me vino a buscar el mar,
perdido como yo,
mojado como yo,
lejano como yo.

Una ruta invisible,
la noche empañada en espuma blanca,
todo lo que veía era horizonte
donde antes había edificios, gentes, ventanas.

Un oceáno transparente,
azul, espejo infinito de mi alma.
¿Dónde convergieron las causas
de lo que conservo en este vacío?

Un globo aerostático se queda conmigo.
Una pelota de fútbol juega a la mancha.
Un redondel imperfecto que me mira.
Un tendal de rocas amontonadas.

Me quedo con lo onírico en este día.
Lo que duermo es lo que quiero,
lo que pienso es lo que destierro,
lo que hallo es una mentira.

Me voy a dormir caminando.
Pensaré que estoy descalza.
Hallaré un abrazo amigo.
¿Con qué se llena la nada?

S6308357

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