Entre lo que éramos y lo que somos

Cuando me pongo a escribir, rara vez dudo del comienzo o me detengo en la oración inicial. Generalmente el texto fluye, distraído, sin pensar demasiado en lo que está por venir y sin censura previa. Esta vez, pasaron varios minutos hasta que me decido a seguir ese principio, rompiendo la regla de espontaneidad que primero aparecía y que ahora se queda pero por voluntad propia y a fuerza de presión. No hay otra manera de decirlo: los tres abuelos que me quedan se están muriendo de a poquito y eso a mis papás, los está desgastando por demás entre tristezas, las no ganas de vivir que encuentran cada vez que los ven y ni siquiera es el futuro que no existe sino más bien, el presente que jugando a la mancha hizo trampa y también se fue, tal vez buscando una oportunidad mejor para su ser. Este texto entonces quiere ser un salvavidas, una red que los atrape y no los deje a caer a ninguno, un mapa que rehagamos entre todos para recuperar y entender lo que podemos hacer.

Hace un tiempo vi una obra de teatro que rompió algo dentro mío y tenía que ver con la familia. Se llamó “Nunca estuviste tan adorable”, escrita por el genial Javier Daulte, e incluía la canción “Runaway” de Del Shannon en una escena que jamás hubiera pensado llegaría a hacerme conmover de esa manera. Para marcar una transición, este dramaturgo hizo una “sencilla” coreografía con los actores, todos ellos bailando sobre el escenario entre retazos enormes de su vida, como haciendo un puente con los pasos entre el ayer y lo que estaba por venir. La ilusión de los nacimientos versus las partidas del hogar, la alegría del amor primero versus el hastío de pertenecer, los juegos de todos los días versus los reproches de ya no jugar a nada y tomarse todo demasiado en serio. No podría explicar el por qué, pero sí puedo decir que después de eso, nada fue igual para mí en los análisis que llegué a establecer sobre el antes y el después de una familia.

Así, ordeno un desorden literario, le hago una burla y le saco la lengua al cielo nublado y me traigo, sin nostalgias, imágenes para sobrevivir a este tiempo de corridas agotadoras, visiones de personas que parecen haberse fugado a otro sitio y mi propia huída que nada tiene que ver con el enfrentamiento de las cosas como son.

Antonio ya se fue hace unos años, debe andar por el subte A escondiéndose entre señales de subterráneos que el mismo puso ahí hace unos cincuenta años y pretendiendo crear cortes de luz. Algunas veces lo logra, como ayer, que tuve que bajarme en Loria puteándolo, conciente que por obsesivo y por mi seguridad, no me dejó seguir andando en un vagón que andaba descarrilándose de a poquito. Quedó Adelma, que después de cuidarlo cinco largos años en su ceguera, recuperó pulsión de vida y se hizo panzada de teatros, canastas y viajes, sin olvidarse de peinarme cada vez que me ve, y quedaron los papás de papá, Elsa y Alberto. Ellos si que la vienen peleando hace rato entre desmemorias, úlceras en la pierna y cuestiones de rutina arrastradas desde siempre y acentuadas por el paso del calendario. ¿Quiénes son estos seres que ahora parecen ocupar sus cuerpos? La verdad es que cuesta creer que sean ellos, a mi no me engañan, yo creo que el abuelo Antonio los pasó a buscar y ayer andaban todos de gran paseo entre los túneles, chusmeando los nuevos trapos y las conversaciones pasatistas de clima, trabajos y desamores en el andén.

Así que en un acto irracional me quedo arbitrariamente con lo que yo pienso, ellos representan. Me olvido de los médicos, los infartos y los psiquiatras, los mando a la mierda y arrastro hasta aquí lo que vale la pena, lo que la pena no entiende, lo que entiende la justicia de los días por venir, lo que el venir deviene en el hoy, lo que el hoy necesitan mis papás, lo que mis papás vieron en mis abuelos, lo que mis abuelos son en realidad aunque esa realidad sea una parte y no la verdad. (¿Acaso hay una verdad?)

Adelma: cacerola gigante con pollo al limón exprimido todos y cada uno por ella, cuidados de medianoche por trabajos o salidas, frazada de cuadraditos eterna para la nieta, mate cocido de yerba sin pensar nunca en los saquitos, albóndigas para el yerno siempre en domingo, risas descabelladas por la arañita para el nieto, apoyo para la hija en tiempos de estudios tardíos, peinados bellos, collares de oferta, pastafrola de membrillo, Rafael en el winco, casa de puertas abiertas para fiestas, entendimiento de separaciones y adopción de nuevas familias y parejas, acérrima defensora del amor en todas sus formas, mi abuela es la sobreviviente de una muerte segura para pasar más tiempo con su hija y demostrarle cuánto la quería y como a pesar de todo, supo aprender muchísimas cosas en un tiempo ajeno a su época, en una oportunidad inolvidable para conocerla y disfrutar tantas cosas hermosas con ella.

Elsa: canelones amasados, patio de Morón en Navidad lleno de regalos entregados de su mano, leche con vainillas, llamados a la radio para pedir temas, Chiquitín de aquí y de allá, preocupaciones por las nietas y Adriana, la muñeca, churrasquito deseado entre diabetes y dietas, mujer pionera trabajando en una fábrica llena de hombres antes de los treinta, cuentos e historias de Tarzán en la radio con los hijos, lata de galletitas especialmente comprada para saciar la merienda, saquitos tejidos de todos los colores, alfombra verde inmaculada y patines en el living lleno de fotos de todos y cada uno de los hijos y nietos, llamada diaria para entender cómo y por qué estábamos como estábamos, mi abuela es el reflejo de una vida difícil, marcada por ausencias, muchos hermanos y un amor que tuvo que aprender a dar sin que nadie le enseñara cómo hacerlo, ella, triunfó el año pasado ante su alzehimer sorprendiéndome con el recuerdo de que escribir me gustaba tanto porque teníamos a Lamborghini y a Varela como parientes y de ahí, mis letras.

Alberto: casa levantada de la nada apenas habiendo cursado cuarto grado, la historia de amor más bella de sus padres enamorados, tan enamorados, que uno de ellos muere de amor cuando el otro se despide para siempre, alfajores escondidos en el taller para que nadie los vea, el taunus verde, la pasión por la astronomía y el cosmos, las ganas de comer dulce de leche, los arreglos en el hogar que nadie hacía, las charlas con extraños de cualquier tema, las herramientas más lindas que haya visto, el caño del patio que se usaba para trepar y medir la altura de cómo todos íbamos creciendo, la herencia donada para poder casarse con una mujer más grande con la que todavía permanece, el desapego por la ambición desmedida, las carreras de Fórmula uno, las visitas con bocadito Holanda y Topolín de cartón, mi abuelo, que todavía me pregunta por mis pasiones y mis deseos, mis delirios y mis viajes, un hombre criado sin lujos y trabajando desde los diez años al que jamás escuché quejarse por algo, el que nos regaló la primer televisión en blanco y negro y que te mira con una dulzura en los ojos que no se ve, quizás causada porque las caricias llegaron demasiado tarde a su vida.

Me quedo con ellos. Quizá sea egoista, quizás el que no los vea demasiado me hace una mala persona. Pero trato y cuando no puedo, me los guardo así, con estas memorias despiertas que me anidan, que me dan fuerzas para pensar en cómo abrazar a mis viejos a los que confieso, en estos momentos, veo menos, porque no me sale mirarlos sin abrazarlos fuerte y preguntarles cómo hacemos, que me expliquen, cómo hacemos para entender las diferencias entre lo que éramos y lo que somos, entre esta brecha que no tiene baile intermedio pero que decido poner, la establezco y que todos estos recuerdos, estas vivencias nos inunden, nos lleven a este presente en donde gritamos piedra libre, los entendemos y los cuidamos como podemos, como nos sale, mimándolos con estos actos de grandeza que tienen, admirando a mis padres en su fortaleza y su don de gente, mis viejos que con toda una verdad los aman, no los abandonan y los miran como ese día en que ellos los miraron cuando los parieron.

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9 comentarios so far »

  1. 1

    Sol Rezza said,

    Simplemente Hermoso…me hizo acordar de mis abuelos que ya andan por allá arriba…mis dos abuelos (los de mi vieja nunca pude conocerlos), el cuerpo ese envase pesado con el que carga uno por esta vida; quizás los recuerdos como los que contás vos son en realidad el alma de las personas, eso que llamamos alma…por eso es lindo que los escribas y le saques la lengua al cielo.

  2. 2

    Daniel said,

    La grandeza de guardar en tu memoria todo lo que te dieron y lo que fuiste… y lo que sos. Tus recuerdos por verdaderos y sentidos me llevan a los míos que, por los caminos que uno ha transitado y recorre, son fragmentados; cada uno corresponde a una etapa que ya no es. Aquello que se ha ido, dice Borges, es lo que nos pertenece. Un beso, Emilse. Y como siempre, gracias por tus vivencias.

  3. 3

    Moni said,

    Bellisimo Emi!!!Asi hay que recordarlos siempre!!!!!hermosas tus vivencias!!!!!!!!!!!!besos

  4. 4

    Silvia said,

    Emi:
    Recuerdos, instantes, vivencias que te atraviesan… ellos nunca estuvieron más adorables que en esta crónica familiar. Sé que saldrán más historias sobre ellos y con ellos porque eso es lo que sos, sabia de su sangre, aire de sus pulmones y desde ahí crecés y vivís siempre renovada y buscando. Ellos son tus raíces, desde ahí estás tan bellamente plantada y cada vez más arraigada y pariéndote hasta florecer y dar estos maravillosos frutos.
    Espero más historias de los abuelos, quizás un cuento de esa mujer obrera en la fábrica de hombres por el treinta, o una tarde después de comer un pollo con limón o una charla imaginaria del abuelo con un desconocido, de las épocas en que no daba miedo “hablar con cualquiera”. No sé… pero sí estoy segura de que llegarán porque ellos aunque hoy sientas que un poco ya partieron, están profundamente entremezclados y enriquecidos en quien sos hoy. En quien serás después … día a día. Por otro lado, bien sabemos que “la muerte es algo que sucede” y sé que no te asusta, pero entristece y desconcierta este “mientras tanto”que se hace duro y a veces cuesta enteder.

  5. 5

    Susana said,

    Emilce, siempre me emocionan tanto tus escritos. Mis palabras estan de mas ya que no tengo el don de describir lo que siento tan bien como vos. Simplemente queria decirte que humildemente siento que somos mucho mas que un cuerpo limitado, tambien somos energia que circula y que se va modificando. Que creo que lo mas importante para ellos es saber que dejan en este mundo personas como vos.

  6. 6

    No tengo palabras, Emilce…
    Me dejaste con un nudo en la garganta y el recuerdo de mis propios abuelos que ya andan recorriendo cielos propios, cielos merecidos…
    Te mando un abrazo enorme…
    El amor, y sólo el amor es lo que hace posible continuar cuando la realidad parece tan irreversible… Besos y hasta pronto…
    Ro

  7. 7

    cristina said,

    Querida Emy…!!
    “Hoy es Hoy..”, solo eso entiendo como manera de acompañar los pasos de tu abuela Adelma…..!!
    Hoy es hoy ..!! desde donde cada uno pueda, con los recursos que tenga..,
    con aciertos.., con equivocaciones….
    Hoy es hoy para estar con ellos…, simplemente estar…!!!
    Hoy es hoy para darse cuenta que la vida es para vivirla intensamente..!!!!
    Y Hoy es hoy para decirte que sos una Escritora que me llena el alma de colores..!!
    TKM

  8. 8

    Caro said,

    Qué escribir que no hayas ya expresado en las lineas que acabo de leer y de las cuáles aún me cuesta desprednder…. la verdad es que las palabras no me salen pero me inundan las emociones que se despertaron en medio de la lectura e internalización de tantas verdades que sacudieron mi alma y mi corazón…
    Gracias una vez más por poner en palabras aquello que muchas veces muchos sentimos sin atrevernos a nombrar!…
    Un fuerte abrazo para vos, tus viejos y tus abuelos (que después de tan cercana radiografía, ya son en cierta parte algo nuestro también)… Besos!!

  9. 9

    maximo said,

    Snif snif y si para que lo voy a negar , tu pincelada es un baño de frescura para mi corazon y neuronas, sentimiento puro realidad indiscutible , me gusta tu forma de gambetearle al destino , mejor esos recuerdos de cuando eran vitales y yo los criticaba tanto,basta ya , ahora solo podemos estar con ellos amorosamente y apreciar las cosas buenas que nos dieron. Muchas gracias .Un abracito calentito.


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