Archive for junio, 2010

De cunas, juegos mentales y Lennon


Y encontré esta canción, como todas las canciones que encuentro cuando no quiero, cuando no las busco, aparecen como barriletes invisibles a traerme sensaciones conjuntas con el tiempo: la lluvia, el afuera que no veo y no me ve, esta sensación de burbuja protectora y divertida, el último de los nacimientos que estábamos esperando alrededor, todo esto confluye en mi como un rio y lejos de apartarme, decido meterme de lleno, empaparme en sus charcos y jugar con sus profundidades.

Nació la última pequeña que estábamos esperando. Kira llegó entre fútbol, ansiedades y reclamos de todos, porque decidió que el frío era demasiado y que además, iba a hacer lo que quería desde el primer día de su vida. Bien por ella, bien por Maite que apareció a dar la sorpresa de la esperanza y la alegría hace unos días, pequeño milagrito de la fé de una madre que no podía dar a luz y sin embargo, pudo imaginarla tan bien, delinear tan bien su relación juntas, que logró corporizarla a pesar de los falsos pronósticos y los miedos promulgados.

Bien por Joaco que en abril se animó a traer sus más de cuatro kilos al mundo por parto natural y convertise en el hombrecito de las caras extrañas y la sonrisa o el ceño fruncido rápido, el ronquido adelantando y la paciencia de la escucha, bien por Vicky que se hizo esperar dando lecciones de planificaciones y atemporalidades, con el carácter tan bello de regalarte reflexiones sin palabras, miradas que se sostienen y reclamos acertados cuando la atención se diluye y no es tan importante.

Bien por Zoe que en diciembre se animó al verano en la costa, a la navidad con dos días y a saltar en las hamacas para bebés en casas ajenas, con esos esbozos de sonidos que detienen, maravillan, conmueven y brindan en un bracito que intenta ya tocarte, un mundo entero de sensaciones eternas, bien por Melián y todos los libros que encuentra con seis meses, las sentaditas con sonrisas y las orejas levantadas, la búsqueda de la tierra entre los dedos y el no a la disciplina rígida y el sí a el aprendizaje con amor.

Bien por los papás de todos estos enanitos que tanto amo, que tanto quiero, que llenan mi vientre de sueños y adivinanzas, de “juegos mentales” de Lennon acerca de si yo podría hacerlo, si sería posible y cómo, si lo mereciera o pudiera alcanzar semejante viaje, tamaño sueño de ojos abiertos.

Mientras tanto la felicidad me inunda, lloro, y trato de pensar no sólo en ellos sino en todos los pequeñitos que han nacido y nacerán, en lo que serán sus vidas y las dificultades que deberán atravesar, pienso en que ojalá todos tuvieran la suerte de tener los padres de estos bebés que yo conozco, no por perfectos ni por economías, no por acertados o derechos, no por valores o proyectos, pienso en que ojalá tuvieran la suerte de que los amaran tanto como ellos los aman, como ellos los trajeron a este mundo, confiados, ojalá que siempre así, con ese espíritu que les abraza el alma y no distingue entre verdades o defectos.

Y claro, como yo también los amo, como yo también los cuido, como yo también espero, tengan ellos, todos los seres de este inmenso universo la posibilidad de recibir y dar amor, que al fin y al cabo es lo único que importa.

“Love is the answer and you know that for sure”. Gracias John, gracias Lennon.

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